Les cuento, fundamentalmente a los que, por suerte he ido conociendo por el camino, que los primeros días de este blog, “hablaba” más bajito, con esa inseguridad de no saber de qué escribir, cómo hacerlo, desde qué parte de mí, y fundamentalmente con la incertidumbre de si a alguien, todas esas palabras (a veces desordenadas) le podrían interesar.

Me fui sintiendo muy cómoda al dejar fluir (me), hasta que no por casualidad (porque verdaderamente creo que fui yo quien se mostró primero), unos amigotes buscadores se acercaron, me vieron, aconsejaron y apoyaron. Entre ellos ha estado y está siempre David o Spacebom, un “crá”, un pibe lindo, con quien suelo coincidir en muchos costados.

Y sucede que el gran Space me ha hecho un regalo fantástico de nuevo año, que me tiene ilusionadísima y que tengo que compartir con ustedes ya:

Entonces, tenemos nueva casita, con paredes recién pintadas y otras vistas (con la ‘voz’ más alta y las mismas inseguridades ;-) Me sigue encantando y sorprendiendo la generosidad “porque sí”. Mil gracias David!