He regresado de las pequeñas vacaciones (de los ordenadores, porque nunca salí de Alicante). He de comentar, a forma de síntesis, que no he hecho mucha cosa en estos días libres de trabajo: he dormido más de lo habitual, compartí con familiares y amigos, llevé a pasear a Yerba todos los días al pastito, cociné algunas recetas nuevas (ñam ñam), leí un poco y ví algo de televisión.

Es en este último punto donde me quiero detener. Hacía tiempo que no le prestaba mucha atención a la “caja boba”, y la verdad, uno ya se marea de tanto reality y tanta vida secreta de cualquier famosote, ahora, llevados al banquillo del polígrafo (no se pierdan el de Buenafuente).

La historia parece ser siempre la misma, contar a los cuatro vientos todo tipo de intimidades. Pero una cosa es hacerlo con gente que se muestra, cobra, juega y vive de y para eso, y otra muy diferente es contar las miserias de gente anónima.
Este es el caso del espantoso programa que soporté ayer por un ratito: Sorpresa sorpresa. A los españoles, no les llamará la atención en absoluto, porque este programa ya se hacía hace unos años, y con la misma presentadora. Pero para servidora, el espectáculo de la diva Gemio y sus contoneos divinos de botas larguísimas entre el público, relatando temas tan delicados como si fuera la publicidad de unos vaqueros, significa un insulto total.
Con un desparpajo (que no debe ser fingido) la ridícula y ego-mambo Isabel, cuenta muchísimos detalles de la historia y el dolor del prójimo, haciendo alguna pausa (pero no para dejar hablar al pobre sorprendido) para mechar risitas que ni se entienden ni son necesarias, y prodigando, como si fuera poco, más sonrisas y tocamientos pegajosos al invitado joven y famoso (torero en este caso).
Me acordé de la frase: “vergüenza ajena”.

Pero también, y sin disculparla en nada (todo se podrá hacer de una forma más digna y respetuosa, ¿no?), me acordé del “cómplice”, que es quien llama a la producción del programa para darle la “sorpresa” a su ser querido, y no pude menos que preguntarme: ¿Cuántas relaciones terminarán después de tan exitoso programa?