Los que no hemos dejado de fumar todavía (como propósito de 2007), ya lo hemos notado, los camareros de las cafeterías y bares están enojados y molestos.
Sucede que se ha hecho efectiva la resolución del Comisionado para el Mercado de tabacos, por la cual las máquinas expendedoras de tabaco permanecen bloqueadas por un “control remoto”.

El pobre camarero, que no tiene otra cosa que hacer que estar esperando a que entre alguien a buscar su paquete de cigarros, debe activar el mando luego de comprobar nuestra mayoría de edad.

Lo cierto es que, aparte de parecerme una bobada (dudo mucho que con esta medida se frene el consumo por parte de los menores), es un verdadero incordio para el trabajador y para el cliente. ¿A quién beneficia realmente todo ésto?
Mmm…no se yo porqué, pero a mí me parece que quiénes proporcionan y venden los ‘mandos’, deben estar saltando en una pata (además de tener buenas amistades dentro del Ministerio).