Ayer, en La Paradoja posible, veía algunos blogs descubiertos por Simio, y reparaba en su temática o sus nombres (peculiares). He de decir que soy de las que me intrigan los nombres de los blogs, algunos son francamente interesantes, sugieren mucho, y otros, nada que ver. Debe ser porque los ‘nombres propios’ de las personas, hablan de los gustos de los padres, y el de nuestra bitácora, habla de nosotros mismos.

Muchas veces tiendo a pensar que un buen título promete un buen contenido, pero no sé si es tan así, ni tampoco sé, si es necesario saber el porqué de un nombre determinado, pues hasta se podría romper la magia.
Hay muy buenos títulos, pero quizás si escarbamos, no vienen de ninguna fantástica elucubración, simplemente es un buen nombre, y al revés, títulos que nos parecen simples y lineales, y talvez esconden una muy buena historia y un muy buen contenido.

A riesgo de matar algún bichito (por lo poco ingenioso?), quiero contar el porqué de Llorá, y a modo de Meme, le paso el testigo a 3 de ustedes, por si quieren compartir vuestra historia también (me encantaría).

Ahí voy:

Era noche de invierno en la gris Montevideo, hace ya unos 15 años, habíamos terminado con mi novio de entonces, y no se me ocurrió mejor cosa que comprarme una botella de Grappamiel para apagar mis penas. Siempre he tenido la tendencia a no encerrarme, a no dejarme caer mucho, y no es por positiva, es menos profundo: me aburre el ‘bajón’.
Pasé un par de horas sola, sola con la botella, también con la imagen del ‘engaño’ tomando formas raras en mi mente, y porsupuesto, con muchos cigarros.
Mi borrachera iba increscendo, y era muy notoria cuando llegaron mis dos amigas (con quienes vivía por entonces). Las mujeres somos muy solidarias en estos temas de amores, nada como una amiga para escuchar y dar ánimos.
Entre trago y lágrimas fui contándoles la traición del canalla, con detalles precisos, preguntas retóricas, supuestos y proyecciones, y con los rostros de de ellas mutando en tristeza, como sus consejos.
Cuando la tertulia ya se tornaba en muy ‘down’, sorpresivamente (para ellas) me reía, de todo, de mí y de la situación (una bipolaridad alcohólica tremenda). Hasta que venía algún recuerdo desgarrante y rompía a llorar de nuevo, para, a los 5 minutos, volver a reir. Mis amigas ya no sabían cómo ayudar, se les iba un poco de las manos cuando reían conmigo por un chiste absurdo, y lloraban conmigo por la situación de ruptura. Y claro, todo tiene un tiempo y un límite, y Ana Luisa no aguantó más, y me gritó: “Llorá con respeto”.

De ahí en más, es una de esas frases familiares, que con el tiempo, tiene otros significados: fundamentalmente relacionado con el respeto a las personas, a la vida y el dolor del otro, por necesaria solidaridad.
Porque en el fondo, no se puede ni debe, en temas jodidos, llorar livianamente.

Me gustaría conocer (por obvio que les parezca algún título) porqué se llaman como se llaman: De Bonorotulismo et Caspositate - Moscas en la sopa - Raismave

Me intrigan todos, así que el que quiera, que se suba y que nos cuente!!

Actualizo (23.30 hs.): ¡¡HABEMUS MEMUS!!