Gracias a un comentario por esta casa de Rubén, conocí su interesante blog, y me enteré sobre una iniciativa, que para mi alma buscadora, es fantástica: Bookcrossing.
Bookcroosing consiste básicamente, en liberar algún libro tuyo de tus estantes, dejarlo en algún lugar ‘olvidado’, una cafetería, un parque, una plaza, para que otra persona lo encuentre, y también pueda disfrutar de su lectura (para luego liberarlo también).

Cuando te inscribes en esta web y das de alta un libro, te dan un número único que lo identifica, que lo anotarás en el ejemplar a compartir, de forma tal, que quien con él se tope, pueda entrar a la web y contarnos que lo encontró y dónde, y que lo leyó y lo pasó; por lo que se puede hacer un seguimiento real del ‘viaje literario’.

Dicen en su página:

“Nuestra meta, simplemente, es convertir el mundo entero en una biblioteca. BookCrossing es un intercambio de libros de proporciones infinitas, el primero y único de su clase…”

A mí me resultó muy atractiva esta propuesta, así es que rápidamente fui a Bookcroosing, registré y liberé mi primer libro. En este caso me decidí por “Preguntas al azar” de Mario Benedetti, de donde, (como forma de despedida física) comparto lo siguiente:

UNA MUJER DESNUDA Y EN LO OSCURO

Una mujer desnuda y en lo oscuro
tiene una claridad que nos alumbra
de modo que si ocurre un desconsuelo
un apagón o una noche sin luna
es conveniente y hasta imprescindible
tener a mano una mujer desnuda

una mujer desnuda y en lo oscuro
genera un resplandor que da confianza
entonces dominguea el almanaque
vibran en su rincón las telarañas
y los ojos felices y felinos
miran y de mirar nunca se cansan

una mujer desnuda y en lo oscuro
es una voación para las manos
para los labios es casi un destino
Y para el corazón un despilfarro
una mujer desnuda es un enigma
y siempre es una fiesta descifrarlo

una mujer desnuda y en lo oscuro
genera una luz propia y nos enciende
el cielo raso se convierte en cielo
y es una gloria no ser inocente
una mujer querida o vislumbrada
desbarata por una vez la muerte