Sucede que hoy, Javi (un chicote entrañable), un colega de trabajo hace un tiempo, y de la vida ahora, entre café y café y hablando un poco de las situaciones horrorosas que medio planeta vive, tipo: hambre, falta de agua, epidemias no controladas, y muerte, mucha muerte, una al lado de otra (según el barrio y el país que te toque en suerte), al preguntarle porqué somos tan poco solidarios, me responde: “Tía, yo colaboro todos los meses con una ONG , y mi hermano tiene apadrinado a un niño en Intervida“.

La charla consistió en un cuestionamiento continuado por mi parte, en cuanto a la comodidad y la dejadez que tenemos casi todos, y de la poca militancia en temas verdaderamente importantes, sustanciales y básicos. Vamos a una marcha “por vivienda digna” o a una “manifestación medioambiental”, que para mí, está muy pero que muy bien, y también, por contrapartida observo, que llama más gente a votar por un personajillo de Gran Hermano, que a un teléfono de una ONG, que sugieren en alguna publicidad muy de tanto en tanto (menos en Navidades, que nos bombardean con todo tipo de mensajes sensibileros).

En todo esto me he quedado pensando un rato, y me he preguntado también ¿cuánto de culpa tienen las ONGs con sus campañas marketineras (¿inocentes?), en este asunto?
No sé, yo tengo la impresión que las publicidades de las ONGs suenan a eso, a marketing puro, por supervivencia, por llamar como mejor puedan la atención sobre su ‘producto’ (con todo respeto), pero no dejan de ser iguales a las publicidades de una marca de ropa o de desodorante.

Entonces, suena fácil: “apadrina un niño tercermundista por 10 € mensuales: para él significa vivir con agua y/o educación, para ti, significa un solo gesto”, desde tu cuenta bancaria.
Y esta superficialidad publicitaria y semi-barata, desde el punto de vista humano, ¿no nos lleva (dentro del apuro y estrés cotidiano) a sentir que resolvemos temas demasiado vitales, con una limosna vergonzosa?
Parece que en nosotros, poner una mínima suma de dinero por mes, hace que brote un efecto terapéutico catalizador (inventado por la religión católica, sin dudas), pues, “ya colaboramos, ya hacemos nuestro buen gesto del día o del año, y ya estamos eximidos de toda ‘culpa’”.

Mmm…no tengo muy claro si me he explicado bien en cuanto a lo que quiero expresar, ni si he podido decir con las palabras correctas lo que siento en este tema, y fundamentalmente, sin condenar a las ONGs por sus publicidades, y sin herir ninguna parte de no sé quién, o de mí misma.