Habitualmente me pregunto porqué desde la Seguridad Social se tiene tan desatendida la salud mental de los ciudadanos, pero hoy llego a la sospecha de que no es que se desatienda: debe existir el firme propósito de volver crónicos, ciertos síntomas o transtornos, a fin de transformar en toxicómanos a los futuros depresivos y ya de paso, vender cantidades industriales de estas ‘medicinas para el alma’. Porque si no es así, ¿porqué no se hacen campañas de información y prevención de los transtornos depresivos, que según la Organización Mundial de la Salud, 121 millones de personas padecen?

Según la OMS, los trastornos depresivos son la cuarta causa de muerte prematura y de discapacidad en el mundo, y lo peor de todo es que se prevee que ocupen el segundo lugar para el 2020, después de las cardiopatías. Dicen desde su web, que la depresión se puede diagnosticar y tratar en una primera instancia, y que la sicoterapia puede ser eficaz para el 60-80% de los casos. Según el país en el que vivamos, sólo reciben tratamiento temprano entre el 10 y el 25 % de los afectados.

Vale, quizás desde los gobiernos no intentan volvernos dependientes de unas pastillitas, talvez es sólamente un tema de ignorancia. Pero yo creo que desde el Ministerio de Salud, podrían darse una vueltita por la web de la OMS (si no pueden moverse del despacho), y entender la importancia de todo este tema, con responsabilidad.


¿Para qué queremos vacunas contra enfermedades nuevas, si lo que nos va a matar es un brote suicida en una ‘común y simple’ depresión?