Con fecha de 30 de agosto, el director Álex De la Iglesia escribe en su sección “Lunes de pánico” de El País, una crónica titulada: Apología de la comedia.

De la Iglesia, en un juego de contraposición de escritores, músicos y artistas en general, se cuestiona el porqué aquello que nos hace disfrutar, aquello sencillo y directo de comprender, por lo general, no lo valoramos tan positivamente como lo complejo y engorroso :

(las negritas son mías)

¿Por qué lo bueno tiene que ser difícil? Si leemos a Ortega nos parece un gran filósofo, pero no uno de los grandes, porque le entendemos. Eso quiere decir que no es tan bueno. A los grandes no se les entiende en absoluto. Heidegger es importante porque resulta superjodido descifrar una sola línea de texto. El pensamiento de Hegel era tan denso que necesitaba generar conceptos propios para expresarse plenamente. ¿No es acojonante? Sin embargo, Unamuno era un pensador transparente, y por eso nunca viajará en Business. Para ser uno de los grandes debes intentar, primero, ser ininteligible, hermético, a poder ser, enigmático…”

Tras estas palabras, recordé una época de mi adolescencia en la que me obligaba a leer y entender al genial y polémico Borges, porque era bueno, con sus palabras rebuscadas y su soberbia, era bueno y había que leerlo (hoy en día me gusta más, igual me resulta muy “mega ego”). Tuvieron que pasar años para que descubriera lo fantástico y lo bello que puede encerrar una lectura supuestamente fácil, como algunos de los trabajos del maestro Galeano.

Según el famoso Director, sólo lo profundo y oscuro, aquello que genera cierto dolor es valorado como importante. Lo sencillo o superficial es mero entretenimiento:


“…¿Cuántas veces habremos oído ese argumento? La película me encantó, me lo pasé bomba, disfruté como un enano, pero ¡bah! Es una tontería. Para pasar el rato. Vamos a ver: si te lo has pasado tan bien, no puede ser una tontería. ¿Disfrutar es una tontería? Ésa es la clave: ser feliz es cosa de tontos. ¿Quién nos ha metido este virus en la cabeza? Yo creo que han sido los curas. Los curas nos han infectado el disco duro…”
Y como sin querer volvemos al tema de la religión. ¡Cómo joroba notar que está tan arraigada y condiciona tantos aspectos de nuestras vidas, aunque formalmente seamos ateos o agnósticos! ¡Cómo nos ha modelado en la idea que ‘todo cuesta mucho’, ‘en el sufrimiento y la penitencia está la verdad’, ‘los que sufren tendrán vida eterna’, y agrego yo: ‘disfruta con moderación que ya vendrán tiempos peores’!


“…Introducimos inconscientemente criterios morales en el discurso. Un artista no lo es realmente si no sufre. La gente desconfía de Picasso, porque parece que no le cuesta pintar. ¿Qué se oculta detrás de todo esto? Ignorancia y miedo. Disfrutar facilita el pensar, se ven las cosas claras, sin mentiras. Por eso es pecado, y nos da miedo que los demás sepan que disfrutamos…”
¡Esa casi vergüenza de ser feliz! Me recuerda una canción vieja de Silvio Rodríguez donde decía: Si miro un poco afuera me detengo, la ciudad se derrumba y yo cantando…”
A veces parece como que no tenemos derecho a ser felices (porque es una irresponsabilidad), y sólo en el dolor está el conocimiento y la responsabilidad.

En su “Apología de la comedia”, o de la felicidad`’, Alex termina diciendo:

“…¿Por qué es más importante Dreyer que Wilder? ¿Quién me ha hecho más feliz? El objetivo del hombre sigue siendo la felicidad, ¿o no? No es porque yo lo diga, la frase es de Aristóteles. A Aristóteles se le entiende a veces… Buen tío, Aristóteles.”

Ahora, y fuera de todo, recordando petiteses y esta frase de más arriba: “Para ser uno de los grandes debes intentar, primero, ser ininteligible, hermético, a poder ser, enigmático…”…mmm… ¿no hay como un cierto paralelismo en el mundo de los bloggers?