Llevo más de 5 años en España, y el tema es que cuando hablo con mi gente de Uruguay o voy por aquellos lares, me dicen que estoy muy “agallegada”.
Claro, uno va cambiando una palabra por otra, modificando la entonación en algunas letras, de una forma muy natural, para comunicarse mejor.

Paralelamente, para mi familia y amigos alicantinos, no se me va el “acento argentino” (según ellos).

Nuestros acentos van perdiendo los límites sin dudas, como nuestros colores y costumbres.
Vamos fusionándonos cada vez más y me encanta. Se nota en las calles, en los colegios, en la televisión, en las heladerías con sus helados de dulce de leche, en mi novio (asturiano), que cuando se enoja dice: “qué decís boluda?”.

Yo creo que existe un tercer acento: el mixturado.

“…Eu sou um pouco daqui
Eu sou um pouco de lá
Mas as coisas que eu falo
São de qualquer lugar
Mas as coisas que eu sinto
São de qualquer lugar…

Vou vivendo

Misturado misturado
Vou vivendo
Misturado misturado…”

Fragmento de “ESSE É O LUGAR” del disco DA LATA de Fernanda Abreu