Para muchas cosas, el cumplir 18 años, es sinónimo de tener vida propia, con libertades y responsabilidades, un verdadero ‘corte’ en la dependencia legal con los progenitores (aunque te drogues, hagas botellón y uses condón hace 3 años).
Antes de los 18 (en la mayoría de los países occidentales), se es menor, los padres deben responder por el cuidado y pecados de sus hijos.

Pero en Washington, este mes de agosto, si el chico tiene menos de 17 años, los papás tendrán que responder de una forma diferente: tendrán que procurar que sus hijos estén en casa a las 10 de la noche, o deberán pagar una multa de 500 dólares.

Este “toque de queda” es una medida adoptada por el Ayuntamiento para evitar que los adolescentes no se vean involucrados en crímenes y violaciones.

Ya no nos llama la atención estos sistemas americanos, ¿o sí?

Hace unos días en Online se hablaba sobre la restricción a menores de 18 años a acceder en lugares públicos a sitios como chats, MySpaces, etc.; dicen desde el gobierno norteamericano, que para evitar la exposición de los menores ante los ‘depredadores sexuales’.

Parece como que nunca quisieran atacar el problema en su raíz.

¿Hay que encerrar y aislar a los chicos para protegerlos de tanto mal exterior?

Y si hay mucha violencia en los colegios (como la hay), ¿cómo lo solucionamos? ¿cerramos todos los centros de enseñanza e institutos y todos en casita muy bien guardados y sin mirar televisión?

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