Murió hace unos días Syd Barrett, uno de los fundadores de Pink Floyd, el atormentado y genial compositor-cantante-guitarrista, de los comienzos de la banda. Dicen algunos medios que por alguna complicación de su diabetes, otros que murió de cáncer.

Roger Barrett vivió una vida marcada por sus problemas mentales y el consumo de drogas, especialmente el LSD, y esos fueron los motivos que hicieron que tempranamente (3 años de la creación del grupo), Roger Waters le pidiera que abandonara la banda y que compusiera desde afuera (lo que parece ser, destruyó por completo a Barrett, que fue sustituido por David Gilmour).
En solitario sacó dos discos más (ayudado por los propios Gilmour y Waters), y se retiró del panorama musical ya por completo, viviendo en el silencio más absoluto y alimentando todo tipo de leyendas.

Para muchos, la mejor época (de experimentación y psicodelia paranoica) fue la Syd; aunque también es cierto que Pink Floyd se expande y se vuelve más masiva ya con Gilmour, pues logran ser más comerciales (para mí, como Génesis antes y después de Phil Collins).

Lo escucho en
Radio3 y lo veo en El País y en Hipersónica